sábado, enero 28, 2006

LA EXTRAÑEZA DE LAS COSAS

División del alma
qué podría hacer, oh pequeña
sino respirar...respirar....
Duele tanto como un recuerdo
de lo que vendrá
susurrando en la mañana
llamo al sol como testigo
y en mis torpes manos
se recuesta, cálido,
un rayo de su luz.
Desfallezco de pensar...pensar
pensar...
otra vez los miedos
siento un frío sudor...
entregarme en el valle inmenso
tierra roja
en busca de algo
una luz...
una palabra...
una dirección.
Si en el final del círculo todo termina
¿qué valor le pondré a mis palabras?

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